Taller sobre violencia y representación
Zamora, Michoacán, 10 y 11 de marzo de 2017
Matthew Carlin
Resumen,
propuestas y cómo continuar
Lo siguiente es un resumen personal y algunas
reflexiones generales sobre lo que surgió de las discusiones que tuvimos en
Zamora Michoacán en marzo de 2017 sobre la violencia y específicamente sobre la
representación de la violencia.
En general, y esa es la primera cuestión, me parece
que hubo un deseo compartido entre todos los participantes, tanto ponentes como
miembros de la audiencia, de ver disminuir el grado de violencia que hemos
presenciado en los últimos años en México. Eso podría tomarse como obvio, pero
vale la pena señalarlo en el sentido de que, no obstante lo ya señalado, hubo
algunos desacuerdos suficientemente significativos, aunque marginalmente post-históricos,
en torno a si un mundo menos violento es posible.
Por otra parte, el utilizar el término
"representación" no nos limita a ninguna determinación ontológica ni
a ninguna afirmación de pureza original, a algo que ocurre o podría ocurrir o
quedar solo insinuado por la noción de "re-presentación". Al analizar
'representación' se busca abrir un espacio para considerar las formas en que la
imagen se utiliza en el reporte de tales eventos y el impacto de las diversas formas de las imágenes
(ya sean textuales, visuales o auditivas). Como tal, la idea de representación no
está haciendo otra afirmación más allá de que lo que hacemos no es lo mismo que
el evento en sí: gráficos, fotos, imágenes en movimiento, texto escrito y audio
son todos tipos de imágenes que impactan en cómo la violencia es transmitida,
concebida y entendida.
En tercer lugar, una de las cuestiones
primarias sobre la representación ya está vinculada a la cuestión política,
pues es inherente a la política representativa. En otras palabras, la política
representativa es el espacio donde alguien sirve como la voz de otros en la
esfera política y trabaja en el mantenimiento de lo soberano.
Hay mucho más que
decir aquí, pero lo dejaré así por ahora y diré que lo que más me interesa es
pensar en las formas de hacer etnografía que están a nuestro alcance y que
podrían evitar la representación, específicamente en lo que se refiere a la
violencia. Aquí podemos quizás considerar la manera en que el Estado se podría
entender como el mantenimiento del status
quo o el Estado de las cosas. Participar entonces en la política
representacional es participar también en el mantenimiento y estabilización de
la vida socio-política.
Desde mi punto de vista, para trabajar de
una manera mínima en socavar el statu quo
en lo que se refiere a la violencia, tenemos que pensar en cómo evitar los
actos de representación en nuestro propio trabajo. Al reflexionar sobre esto,
me ha parecido beneficioso pensar en la historia de la relación entre arte y
etnografía, una relación que ha existido desde el principio en vínculos con el
cine, la fotografía y la pintura, así como con movimientos artísticos como el
dadaísmo y el surrealismo. Para mí, el trabajo que Deleuze ofrece eso mismo en
su discusión del concepto de sensación.
No quiero entrar en una visión general de
ese concepto y cómo creo que se aplica a la etnografía en este momento. La
cuestión más importante ahora es quién está interesado en continuar discutiendo
el tema de la violencia y cómo podemos hacerlo (por ejemplo en línea, en una
publicación colectiva, o en otra conferencia). Por lo pronto, algunos de los asuntos principales
que creo que han surgido en la conferencia en Michoacán son los siguientes:
-La cuestión del Estado (en un sentido muy amplio)
y su relación con la violencia.
-La cuestión de la función de las imágenes visuales
y de las redes sociales en las formas contemporáneas de violencia.
-La cuestión de la función de las imágenes visuales
y lingüísticas en la presentación de información sobre la violencia en México.
-La producción de nuestra comprensión de la
violencia y cómo las representaciones particulares están implicadas en formas
específicas de producción.
-La relación de violencia y poder (o la violencia
de la representación).
Ofrezco entonces estas ideas sobre la dirección que
podríamos tomar colectivamente con este tema y las diferentes maneras en que
podríamos continuar la conversación mientras vivimos en diferentes partes del
mundo. Existen tres cuestiones prácticas inmediatas que debemos abordar:
1) ¿Cómo podría formarse una futura conversación en
torno al tema de la violencia? ¿Debemos continuar con el tema de la
representación o hay alguna otra manera en la que la gente desee desarrollar
una discusión sobre el amplio tema de la violencia?
2)
¿Cómo
podríamos continuar esta conversación vía internet? ¿Qué forma podría tomar
(por ejemplo, un blog)?
3)
¿Quién
estaría interesado en publicar juntos algo sobre el tema de la representación
de la violencia?
Existe ciertamente la cuestión de si existe o no
interés en continuar una conversación sobre el tema de la violencia y, en caso
afirmativo, qué aspectos de la violencia podrían servir como punto focal de
nuestras discusiones. Obviamente hay interés en la cuestión de la
representación, pero también hay algunas preguntas sobre si la
"representación" es un tema que genera suficiente interés entre todos
los participantes. Mis pensamientos personales sobre esto son que en lugar de
retirarse de este tema lo que debemos hacer es buscar más profundamente en él.
Me motivó mucho la forma en que varios
participantes de la conferencia trataron de abordar el tema de la
representación, aunque en la mayoría de los casos no sirvió como punto focal
primario de interés en el tema de la violencia de sus propios proyectos. En
otras palabras, para mí hubo un intento por parte de los participantes de
identificar el impacto de la manera en que el evento de violencia se promulga
en formas físicas, visuales y lingüísticas por aquellos que realmente cometen
estos actos. De la misma manera, algunos participantes pensaron en cómo los
diferentes tipos de imágenes (visuales y lingüísticas) utilizadas por parte de
quienes reportan e informan sobre estos
eventos de violencia (por ejemplo, periodistas, agencias gubernamentales y
académicos), impactan nuestra comprensión de estos mismos eventos.
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